Áreas terapéuticas prioritarias en Inmunología

Muchas enfermedades inflamatorias inmunomediadas tienen limitadas o ninguna opción de tratamiento. Trabajamos para ayudar a los pacientes que viven con estas enfermedades debilitantes.

Sobre las enfermedades inflamatorias inmunomediadas

Gracias a nuestro sistema inmune innato y adaptativo, el ser humano está protegido de las infecciones por patógenos como bacterias, virus, hongos y parásitos. Estos sistemas de protección son diferentes entre sí, pero trabajan conjuntamente en nuestro organismo.

Muchas enfermedades inmunomediadas, como la artritis reumatoide, responden tanto de forma innata como adaptativa en diferentes estados de progresión de la enfermedad. El aspecto común de estas enfermedades es que son inmunomediadas, es decir, el sistema inmunitario es el principal factor causante de la inflamación. En AbbVie Immunology nos centramos en estas enfermedades inflamatorias inmunomediadas.

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Artritis reumatoide

Artritis reumatoide

La artritis reumatoide (AR) es una enfermedad crónica, progresiva e inflamatoria cuya principal característica es la inflamación del revestimiento de las articulaciones. La AR causa inflamación, dolor articular, rigidez e hinchazón, pudiendo a veces causar daño permanente en las articulaciones.

La AR afecta aproximadamente al 1 % de la población adulta en el mundo industrializado (1,5 millones de estadounidenses)[1][2]. Las mujeres tienen tres veces más posibilidad de sufrir AR que los hombres [3].

La AR es una enfermedad inflamatoria inmunomediada crónica en la que el cuerpo ataca por error las articulaciones sanas, que con el paso del tiempo puede provocar una pérdida de función. [1]. A largo plazo, la AR puede degenerar en una capacidad reducida para realizar tareas y actividades diarias, como abrir un bote o girar el picaporte de una puerta.

Los tratamientos actuales para la AR se centran en la inhibición de componentes específicos del sistema autoinmune, lo que reduce la inflamación y ayuda a frenar la progresión de la AR. Más recientemente, los investigadores han observado que las diferentes señales del sistema inmunitario están activas a medida que progresa la enfermedad.

Estamos investigando diferentes áreas del sistema inmunitario asociadas a la AR con la esperanza de encontrar alternativas adicionales para interrumpir el curso de la enfermedad.

Artritis idiopática juvenil

Artritis idiopática juvenil

La artritis idiopática juvenil (AIJ) es una enfermedad inflamatoria crónica inmunomediada que incluye varias formas de artritis crónica y afecta a niños de 16 años o menos[5][6]. Existen varios subtipos de AIJ y cada uno presenta síntomas diferentes: artritis sistémica, oligoartritis, poliartritis (factor reumatoide positivo o negativo), artritis psoriásica, artritis relacionada con entesitis y artritis indiferenciada.[6]

Aproximadamente 300.000 niños[7] en Estados Unidos y 59.000 en Europa[8] sufren AIJ, una enfermedad grave, dolorosa y potencialmente incapacitante que puede derivar en una incapacidad permanente[7]. Aunque la prevalencia dependa del subtipo, la AIJ suele producirse en mayor medida en niñas que en niños[9]. Algunos estudios han concluido que más de un tercio de los pacientes siguen desarrollando la enfermedad hasta la edad adulta.[10]

Los síntomas típicos de la AIJ son la rigidez al despertarse, cojera, sensibilidad articular, cansancio e inflamación de las articulaciones. Pueden verse afectadas varias articulaciones del cuerpo, como las rodillas, los tobillos y las articulaciones de manos y pies[5] y, en ocasiones, también afecta a órganos internos.[6] La inflamación derivada de la enfermedad puede limitar la movilidad de las articulaciones afectadas[11] y, en algunos casos más graves, puede causar problemas en el desarrollo óseo y el crecimiento.

El diagnóstico y tratamiento temprano de la AIJ son importantes para los pacientes que sufren esta enfermedad.

Espondilitis anquilosante

Espondilitis anquilosante

La espondilitis anquilosante (EA), o artritis de la columna vertebral es una enfermedad inflamatoria crónica inmunomediada y multisistémica. Afecta en primer lugar a la columna vertebral, a las articulaciones sacroilíacas (donde la columna se une con la pelvis) y al esqueleto axial (cráneo, costillas y vertebras).[12] Las vértebras de la columna vertebral empiezan a fusionarse, causando rigidez vertebral, lo que deriva en dolor y rigidez desde el cuello hacia abajo.[13] Los síntomas pueden variar de leves a agudos. Con el tiempo, la EA puede resultar en una postura encorvada permanente.[13]

Las causas de la EA son aún desconocidas, pero existe un factor genético.[13] La EA afecta a aproximadamente entre un 0,1 y un 0,5 % de la población adulta y, aunque puede surgir a cualquier edad, es más común en varones durante la adolescencia o en la veintena.

Los síntomas más comunes de la EA son la aparición de dolor en la zona lumbar, [14] que incluye la inflamación de ligamentos y tendones, dolor constante y rigidez alrededor de las nalgas y caderas, así como una fusión anormal de las vértebras.[14] La EA es una enfermedad sistémica que puede derivar en síntomas más generalizados como fiebre, cansancio, pérdida de apetito e inflamación ocular. En casos excepcionales, también pueden surgir enfermedades pulmonares y cardiovasculares.[14]

Por el momento, no existe cura para la EA, pero un diagnóstico y un tratamiento temprano son importantes para los pacientes con esta enfermedad.

Osteoartritis

Osteoartritis

La osteoartritis (OA) es un enfermedad que afecta a la articulación completa: el revestimiento, el cartílago, los ligamentos y el hueso.[15]

La osteoartritis es la enfermedad musculoesquelética crónica más común. En Estados Unidos,  al menos 27 millones de adultos sufren OA [16][17] Aproximadamente el 40 por ciento de adultos de más de 70 años sufre OA en las rodillas y el 25 por cierto ven limitadas sus actividades diarias, siendo la mayor causa de discapacidad en personas mayores.[17]

La osteoartritis tiene lugar normalmente en las manos, rodillas, columna vertebral, caderas y dedos del pie. Los síntomas de la OA pueden ser dolor articular, rigidez, hinchazón, ruido de huesos al moverse y movilidad articular limitada.[16] No se sabe con certeza cuál es la causa de la OA, aunque existen algunos factores de riesgo como la predisposición genética, el envejecimiento, la obesidad y la mala alineación articular.[17]

La degeneración de los cartílagos en la OA se ha relacionado con la interleuquina-1 (IL-1), que existe como IL-1 alfa (IL-1α) e IL-1 beta (IL-1β), dos versiones de la misma molécula estrechamente relacionadas.[18] IL-1 es una molécula inflamatoria que puede contribuir a la degradación de los cartílagos.

Psoriasis en placas

Dermatología

Psoriasis en placas

La psoriasis en placas en una enfermedad crónica de la piel en la que el sistema inmunitario manda señales defectuosas, lo que causa la aparición de unas células cutáneas que crecen demasiado rápido. El cuerpo no se deshace de estas células cutáneas por lo que se acumulan en la superficie, causando manchas blancas, plateadas o rojizas en la piel. La acumulación de estas células cutáneas forma unas manchas llamadas placas, que generalmente aparecen en las rodillas, codos, cuero cabelludo, manos, pies y zona lumbar.[19]

Existen evidencias sólidas para afirmar que la psoriasis en placas puede deberse a la herencia genética, aunque puede aparecer por factores ambientales externos como climas fríos y secos, infecciones, estrés, sequedad cutánea y algunos medicamentos. Además, el daño físico de la piel puede generar más manchas.[19] La psoriaris en placas es más habitual en adultos, no es contagiosa y no se transmite por contacto.[19] La psoriasis en placas es una enfermedad común que afecta a aproximadamente un 2 % de la población mundial[20] (más de 125 millones de personas en el mundo[21] y a 7,5 millones de personas en Estados Unidos[22]). En ocasiones, los pacientes con psoriasis en placas desarrollan artritis psoriásica o afecciones similares.[21]

El alcance y la duración de los síntomas en la psoriasis en placas varía enormemente según el paciente. Los síntomas suelen desaparecer, incluso sin tratamiento, y pueden brotar repentinamente.[19]

En casos más graves de psoriasis en placas, la piel se inflama y aparece picazón y sensibilidad. Estas manchas pueden unirse y cubrir grandes áreas de la piel como la espalda.[19] Los pacientes con psoriasis en placas pueden volverse más cohibidos y evitar actividades que expongan la piel, como nadar[23].

Aproximadamente un 10 o un 20 % de los pacientes con psoriasis en placas sufren también artritis psoriásica: inflamación articular que puede degenerar en deformidades graves.[23]

Artritis psoriásica

Artritis psoriásica

La artritis psoriásica es una enfermedad inflamatoria crónica inmunomediada que afecta a la piel y las articulaciones sanas. Afecta a un 30 por ciento[24] de los 125 millones de personas que se calcula que sufren psoriasis en el mundo.[21] La artritis psoriásica combina síntomas cutáneos como piel seca y escamosa y manchas rojas, una sobreelevación de la piel conocida como placas, con síntomas de la artritis, incluyendo dolor articular e inflamación. Muchas personas también sufren ahuecamiento de las uñas de las manos y de los pies.[25]

El diagnóstico de la artritis psoriásica puede ser complicado, especialmente en sus formas más leves y en las etapas más tempranas.[26] Sin embargo, un diagnóstico precoz es importante para prevenir el daño articular y tisular a largo plazo.[27]

La enfermedad afecta a hombres y a mujeres de la misma forma y suele debutar entre los 36 y los 40 años,[24] pero se puede desarrollar a cualquier edad. Estudios realizados en familias sugieren que un 40 % de las personas con artritis psoriásica tienen un familiar cercano que también la sufre.[28] Los investigadores también han demostrado que existen ciertos factores genéticos que parecen estar asociados con la enfermedad.[28]

Hidradenitis supurativa

La hidradenitis supurativa (HS) en una enfermedad inmunomediada, crónica e inflamatoria de la piel, que se manifiesta con nódulos, fístulas o abscesos dolorosos, localizados predominantemente en ingles, glúteos, región perianal, zona inframamaria, región inframamaria y axilas [29], que producen dolor y supuración.[30][31].

La HS suele estar poco reconocida y mal diagnosticada; el tiempo medio de diagnóstico suele ser de varios años.[32][33] Los signos y  síntomas de la HS incluyen lesiones muy arraigadas de nódulos y abscesos dolorosos, lesiones localizadas en  axilas, ingles, nalgas, región pectoral y son recurrentes en el tiempo.

La aparición media de la HS suele ocurrir después de la pubertad, normalmente durante la segunda o tercera década de la vida.[34] La HS puede ser progresiva y su gravedad puede aumentar con el tiempo. El diagnóstico y el tratamiento tempranos precoces son muy importantes.

Enfermedad de Crohn

Enfermedad inflamatoria intestinal

Enfermedad de Crohn

La enfermedad de Crohn (EC) es una enfermedad inflamatoria intestinal (EII), inmunomediada  y crónica que puede afectar cualquier zona del tubo digestivo, desde la boca al ano.[36] En la EC, las lesiones en las mucosas están causadas por la inflamación que penetra el espesor completo de la pared intestinal. Los síntomas más comunes de la enfermedad son la diarrea, calambres/dolor abdominal, pérdida de peso y fiebre.[36]

La EC afecta a aproximadamente 565.000 personas en Estados Unidos.[37] Afecta por igual a hombres y mujeres, [38] con una tasa de prevalencia en Norteamérica y Europa.[39] La EC puede aparecer a todas las edades, pero se diagnostica más habitualmente en adolescentes y adultos jóvenes de entre 15 y 35 años.[39]

La EC se caracteriza por periodos en los que la enfermedad aparece y periodos de remisión, durante los cuales los síntomas disminuyen o desaparecen.[40] Las complicaciones de la EC pueden incluir fístulas (úlceras en las paredes intestinales que causan un túnel a otra parte del intestino, piel u otro órgano), estenosis (que puede derivar en una obstrucción intestinal) o abscesos.[40]

Colitis ulcerosa

Colitis ulcerosa

La colitis ulcerosa (CU) es una enfermedad inflamatoria intestinal (EII), inmunomediada y crónica que causa úlceras en el colon y en el recto.[41] Mientras que la enfermedad de Crohn puede afectar a cualquier parte del tracto gastrointestinal, la CU solo afecta al colon y al recto, lo que deriva en diarrea, sangrado rectal, espasmos abdominales y pérdida de peso.[42] La CU solo afecta al revestimiento más interno de la pared intestinal.[42]

Se cree que unos 700.000 estadounidenses podrían sufrir CU.[42] Normalmente, la edad de diagnóstico de CU es a mediados de los 30, aunque puede surgir a cualquier edad.[42] Los pacientes pueden experimentar diferentes síntomas según sea el alcance de la enfermedad y la gravedad de la inflamación.[42] Los síntomas tienden a ir y venir, con periodos de estabilidad clínica alternados con episodios de actividad de la enfermedad.[42] Los brotes agudos de CU pueden requerir hospitalización y pueden derivar en complicaciones potencialmente mortales.[43]

Se estima que de un 25 a un 33 % de los pacientes con CU necesitan someterse a intervenciones quirúrgicas a lo largo de la vida. A largo plazo, la CU puede aumentar el riesgo de cáncer de colon. Además, algunos pacientes pueden sufrir síntomas en otras partes del cuerpo como dolor articular, problemas oculares o enfermedad hepática

Lupus eritematoso sistémico

Lupus eritematoso sistémico

El lupus eritematoso sistémico (LES) es el tipo de lupus más común y está asociado con la inflamación de muchos sistemas orgánicos del cuerpo[45]. El diagnóstico del lupus es complicado debido a la variada sintomatología que puede afectar a los riñones, pulmones, piel, sistema nervioso y sistema musculoesquelético.

Un informe publicado por el (National Arthritis Data Working Group) estimó que el LES afecta a 250.000 estadounidenses y es más común en mujeres en edad fértil. Sin embargo, puede afectar a hombres y mujeres de todas las edades. La mayor prevalencia se encuentra en mujeres, afroamericanos y personas entre 20 y 40 años.[45] Aunque las causas del LES se desconozcan, se sabe que puede desarrollarse por la exposición solar y por la ingesta de ciertos medicamentos. Se ha identificado un posible vínculo genético, en el que las personas portadoras de una forma genética específica tanto para Bcl-2 como para IL-10 (una molécula de señalización inmunitaria) tienen un riesgo importante de desarrollar LES[46]. En muchos casos, puede aparecer y detectarse una reacción autoinmune (cuando el sistema inmunitario se ataca a sí mismo) años antes de que se manifiesten los síntomas. Este incremento en la actividad autoinmune ayuda al diagnóstico de la enfermedad.[47]

Aunque el LES suele asociarse con la artritis inflamatoria y con un sarpullido facial en forma de mariposa, es más común que las personas que sufren LES tengan otros síntomas. Estos incluyen cansancio, malestar general, úlceras orales, sarpullidos que aparecen tras la exposición solar, dolor torácico, cefaleas, sensación de quemazón, cosquilleo o picazón de la piel, sequedad en ojos y boca, decoloración en los dedos cuando hace frío o pérdida leve de cabello. También pueden presentarse problemas en algunos órganos principales.[47]

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